En las últimas cinco décadas, hemos sido testigos de un crecimiento exponencial en la demanda de exámenes de laboratorio, y no es para menos. Estos análisis desempeñan un papel fundamental en el proceso de atención de la salud, siendo un pilar esencial en la toma de decisiones clínicas. Se estima que entre el 70% y el 80% de las decisiones médicas se basan en los resultados de estas pruebas, destacando su relevancia indiscutible en la práctica médica actual.
La enorme utilidad de los exámenes de laboratorio se sustenta en diversas características, siendo la principal, la gran variedad de análisis clínicos que se pueden realizar con una sola muestra. La versatilidad de estos procedimientos permite evaluar una amplia gama de parámetros, proporcionando información valiosa sobre el estado de salud de los pacientes. Cabe resaltar que, en su mayoría, estos análisis se realizan a partir de muestras mínimamente invasivas y de bajo costo, siendo la sangre el tipo de muestra predilecto y, en menor medida, la orina.
Las muestras de sangre, son una ventana para mirar el funcionamiento de nuestro organismo, mediante el análisis de esta, podemos chequear el funcionamiento de distintos órganos, por ejemplo, la función renal, hepática, de la tiroides, entre otras. Además, entrega información importante sobre nuestro metabolismo, número y tipo de células que están en la sangre, se pueden detectar ciertas patologías infecciosas, afecciones como anemia, problemas de coagulación, enfermedades relacionadas con el sistema inmune, entre muchas otras cosas.
Los exámenes de laboratorio no solo son importantes para la confirmación de sospechas clínicas o el diagnóstico de enfermedades, sino que además son claves para descartar enfermedades o diagnósticos clínicos, establecen información sobre el pronóstico clínico de los pacientes, sirven para la evaluación y seguimiento de la respuesta de los pacientes frente a diversos tratamientos e incluso, para conocer el riesgo de un individuo a padecer alguna enfermedad.
La realización frecuente de exámenes de laboratorio a modo de “chequeo preventivo” permite que tengamos una idea general de nuestro estado de salud y que junto a la intervención médica se pueda detectar patologías de forma oportuna, incluso antes de la aparición de síntomas o en ausencia de estos, lo que eventualmente se traduce en un tratamiento anticipado, más efectivo y que la patología tenga un mejor pronóstico. La inversión en la salud a través de estos exámenes se traduce en un enfoque proactivo para garantizar el bienestar a largo plazo.
Rodrigo Soto Shara,
Director Técnico
Laboratorio Clínico Koch

